el revés de los reveces condiciona a la noche perfecta, uno se mueve entre la humedad y el televisor de venticuatro pulgadas para llegar a la cocina. cuando se dispone de los alimentos necesarios uno prepara lo que hay que preparar para distraer la tripa (la que retuerce y habla en idiomas demoníacos). de esa forma uno piensa muchas cosas, pero sobretodo piensa que mañana, mientras los reveces amanecen para atrás, con resaca y con flores marchitas en sus almas, yo escribo. escribo simplemente para dar vueltas, muchas. antes de ducharme.
Mas adelante volveré a tocar el tema de los idiomas de las tripas. lo demoníaco sobre todo. que es lo que mas interesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario